10 de la mañana, me desperté y estiré la mano por encima de mi almohada. Tomé el celular y esperé ver un mensaje tuyo. Al no verlo pensé en lo colgado y lindo que sos cuando me inventas algo para que no me enoje. Todo eso duró dos segundos, que cuando pasaron me despabilé y recordé que estabamos peleados. Quise volver a dormir, para volver a despertarme y sentir esa felicidad de tenerte al menos por dos segundos mas.
11 y pico de la mañana. No funcionó.





























